¿Cuánto puede durar una escala aérea?

Las escalas más cortas pueden durar 50 minutos. Las más largas casi 24h.

¿Qué pasa con el equipaje durante una escala aérea?

Normalmente no podrás acceder a él. Si tus vuelos son con la misma compañía o incluso si son con compañías diferentes, pero de la misma alianza, ellos se encargarán de transportarlo al siguiente avión. Así pues: lleva en tu equipaje de mano lo que vayas a necesitar: cargadores, teléfonos, tablets, portátiles, libros, etc. En cualquier caso, consulta al facturar tu equipaje sobre cómo proceder en tu escala. En ocasiones sí tendrás que recogerlo y volverlo a facturar.

¿Puedo salir del aeropuerto durante una escala?

Depende del destino en el que te encuentres y tu lugar de residencia. Por ejemplo: si tienes pasaporte de la Unión Europea y tu escala es en una ciudad de la zona Schengen no tendrás problemas para salir y dar una vuelta o incluso alojarte en algún hotel hasta que salga tu próximo vuelo. Si el país donde haces escala requiere algún visado, tendrás que tenerlo previamente o adquirirlo en la aduana del aeropuerto si es posible. De todos modos, no es muy razonable ir demasiado lejos si tienes una escala de menos de 3 o 4hs.

¿Qué hacer en el aeropuerto durante una escala?

  • Conoce gente. Hablar con desconocidos suele ser un gran pasatiempo. En las zonas de tránsito de los aeropuertos no serás la única alma errante. Personas de tu propio vuelo o de otros vuelos estarán tan aburridas como tú y te asombraría saber lo abierta que está la gente a charlar en estas circunstancias.
  • Tómate algo. En los aeropuertos suele haber una amplia oferta de bares y restaurantes. Si es la hora de alguna comida ya habrás rellenado un buen espacio de tiempo.
  • Lee. Procura llevar contigo algún libro, revista, cómic o cualquier suerte de lectura que te pueda ofrecer horas de entretenimiento. O quizá puedas aprovechar para leer la guía de tu destino. Incluso podrías practicar algunas de esas frases útiles que vienen en un anexo y que nunca usamos… ni siquiera cuando serían útiles de verdad. Si tienes eBook, Kindle o cualquier otro soporte electrónico no olvides cargarlo antes de volar, o al menos lleva contigo el cargador.
  • Escucha algo. Prepara tu móvil, mp3, iPod o lo que sea con una buena lista de reproducción. La gente suele pensar únicamente en música, pero en nuestros últimos viajes hemos descubierto que nos entretienen mucho más los podcasts, o sea: los audios de diferentes temáticas que la gente cuelga en internet.
  • Mira algo. Igual que puedes escuchar, también puedes ver. Sólo necesitas un portátil, iPad o cualquier otro sucedáneo. Ver una película, una serie, un documental o lo que fuere consume batería, así que ya sabes. También puedes repasar tus fotos (si vas de vuelta), retocarlas, organizarlas o lo que te plazca.
  • Juega. Si te gustan los videojuegos no olvides cargar tu consola, iPad o lo que sea e incluirlo en tu equipaje de mano. Hoy en día estos dispositivos portátiles tienen todo tipo de entretenimientos y para todas las edades.
  • Escribe. ¿No escribes desde que ibas al colegio? No importa. Empieza ese mismo día un diario en el aeropuerto. O quizá una bitácora de viaje. O tus memorias… puede ser terapéutico. O prueba con un relato. Hallarás allí mucha inspiración. Piensa que cada persona que ves tiene una historia detrás. ¿De dónde son? ¿A dónde van? ¿Por qué? Escribir sólo da pereza al principio. Si te animas te descubrirás a ti mismo 1 hora después totalmente absorto en tu mundo interior.
  • Haz compras. Mucha gente aprovecha su paso por el aeropuerto para hacer compras. Por aquello del "duty free" muchas veces hay verdaderas gangas. Si dominas los precios de tu ciudad podrás comparar y ver si realmente te sale a cuenta ese perfume o esa ropa que tanto le gusta a tu madre. Si estás de vuelta de tu viaje, aprovecha para comprar algunos regalos de última hora. O compra simplemente una revista que te ayude a pasar el tiempo.
  • Conéctate a internet. Muchos aeropuertos tienen Wi-Fi gratis o lo tienen al menos durante un tiempo limitado. A veces en los bares o restaurantes tienen su propia red Wi-Fi o sea que conviene echar un vistazo. Recuerda llevar tu portátil o móvil cargado. Y si llevas el cargador, mejor. Siempre habrá alguna zona donde puedas enchufarlo.
  • Consulta los servicios del aeropuerto. No subestimes los servicios que puede llegar a ofrecer un aeropuerto. Consúltalos antes de partir o in situ y quizá te sorprendas. En Schiphol (Ámsterdam), por ejemplo, es posible encontrar un casino, dos hoteles, un centro de meditación, centros de spa y masajes, una capilla con servicios religiosos, una zona con libros y hasta un museo.
  • Duerme. Aunque no encuentres un hotel en tu aeropuerto, lo que es seguro es que encontrarás butacas, bancos, sillones o cualquier otra superficie que te permita dormir. No dejes tus objetos valiosos a la vista, átate al cuerpo la mochila, déjala en una taquilla o colócate frente a un control de policía… pero busca la manera de dormir si tienes sueño.
  • Muévete. Quizá no necesitas dormir. Quizá has estado ya durmiendo o simplemente demasiadas horas sentado. Aprovecha que los aeropuertos suelen ser infinitos para marcarte una buena caminata, estirar las piernas y curiosear un poco por aquí y por allá.
  • Zona VIP. Si te lo puedes permitir, o si está incluido en tu billete, en la mayoría de aeropuertos puedes disfrutar de una zona VIP con asientos cómodos, aperitivos, televisión, prensa, etc. Si vuelas con frecuencia, si tienes dinero, o si te lo paga tu empresa… estás de suerte.

Fuente: Los Apuntes del Viajero https://bit.ly/2X3kL3i